Me asaltan dudas sobre si creencias sin Dios como el Budismo, el Taoísmo, o el Confucionismo pueden ser llamadas propiamente religiones.
Entiendo por Religión cualquier sistema de pensamiento y acción compartido por un grupo, que le dé al individuo una orientación y un objeto de devoción.
La religión tiene su origen en la impotencia del hombre para enfrentarse con las fuerzas naturales exteriores y las fuerzas instintivas interiores. La religión surge en una etapa primitiva del desarrollo humano, cuando el hombre todavía no puede usar su razón para enfrentarse con esas fuerzas interiores y exteriores, y tiene que reprimirlas o tratarlas con otras fuerzas afectivas. Por lo tanto, en lugar de hacer frente a estas fuerzas por medio de la razón, lo hace mediante “contra-efectos”, mediante otras fuerzas emocionales cuyas funciones son suprimir y dominar lo que el hombre es incapaz de hacer frente racionalmente.
En este proceso, el hombre desarrolla lo que Sigmund Freud llama “ilusión”, cuyo material toma de su experiencia infantil.
Al verse frente a fuerzas peligrosas incontroladas e incomprensibles, dentro y fuera de sí, recuerda, por así decirlo, y regresa a una experiencia que tuvo como niño, cuando se sintió protegido por un padre a quién consideró de sabiduría y fuerzas superiores, y cuyo amor y protección podía ganar, obedeciendo sus órdenes y evitando la transgresión de sus prohibiciones.
La religión es la repetición de la experiencia del niño. El hombre hace frente a las fuerzas amenazadoras del mismo modo que, de niño, aprendió a valerse de su propia inseguridad apoyándose en su padre, admirándolo y temiéndolo.
La religión es peligrosa porque enseña a la gente a creer en una ilusión, y por prohibir el pensamiento crítico, la religión es responsable del empobrecimiento de la inteligencia.
Religión: Una actividad a la vez de sacrificio e impotencia… que el individuo se ve impulsado a tomar hacia lo que considera divino, es el reconocimiento, por parte del hombre, de un poder superior e invisible, que domina su destino y al que debe obediencia, reverencia y veneración. La palabra debe demuestra que la razón de la veneración, la obediencia, y la reverencia no reside en las cualidades morales de la deidad, sino en el poder que tiene sobre el hombre. Osea demuestra que el poder superior tiene el derecho de obligar al hombre a que lo venere y que la falta de reverencia y obediencia constituye un pecado.
Las principales virtudes de este tipo de religiones es la obediencia y el peor pecado que se puede cometer es la desobediencia. La Deidad se concibe omnipotente y omnisciente, el hombre se concibe como insignificante e impotente. Solo puede esperar la gracia o a la ayuda de la deidad y solo mediante la entrega completa puede sentirse fuerte. La sumisión a una autoridad poderosa es uno de los caminos por los cuales el hombre escapa a sus sentimientos de soledad y a sus limitaciones. En el acto de entrega pierde su independencia e integridad como individuo, pero gana la sensación de verse protegido por un poder inspirador de miedo…del cual llega a formar parte.
